La donación de cerebro es el último regalo de un joven de 24 años diagnosticado con DFT 

Brain donation is final gift of 24-year-old diagnosed with FTD - picture of Andre Yarham

La donación de cerebro puede ser un acto desinteresado nacido de una tragedia. La historia de Andre Yarham ha... captó la atención de medios de comunicación En todo el Reino Unido, se destaca tanto el alcance de la DFT en la adultez temprana como la profunda generosidad que puede surgir de una enfermedad devastadora. El joven de Norfolk, Inglaterra, que falleció el 27 de diciembre a los 24 años, se convirtió en uno de los pacientes con demencia más jóvenes conocidos en Gran Bretaña, y la decisión de su familia de donar su cerebro a la ciencia ofrece a los investigadores una oportunidad única e invaluable para comprender esta enfermedad. 

Yarham tenía solo 22 años cuando su madre, Samantha Fairbairn, notó que algo había cambiado. Se volvió olvidadizo; se quedaba con la mirada perdida cuando alguien le hablaba. Sus movimientos se volvieron más lentos.   

Las imágenes médicas revelaron la impactante verdad: el cerebro de Yarham presentaba una contracción cerebral que es típica de alguien cinco décadas mayor. Los médicos del Hospital Addenbrooke de Cambridge le diagnosticaron DFT causada por una variante proteica.   

Un rápido declive

Fairbairn, quien dejó su trabajo como conductora de autobús para dedicarse a cuidar a tiempo completo a su hijo, observó cómo la enfermedad le quitaba sistemáticamente sus capacidades. Cuando Yarham ingresó en una residencia el pasado septiembre, aún podía caminar, aunque lentamente. En poco más de un mes, necesitó una silla de ruedas. 

Un mes antes de morir, perdió el habla por completo. Sin embargo, según su madre, algo esencial permaneció. Su personalidad perduró. Su sentido del humor sobrevivió. Su risa y su sonrisa lo acompañaron hasta el final. 

A principios de diciembre, una infección lo llevó al hospital por última vez. Fue trasladado al hospicio Priscilla Bacon Lodge en Norwich, donde falleció pacíficamente mientras dormía el 27 de diciembre. 

El regalo que continúa

Aunque Yarham no pudo tomar la decisión por sí mismo, Fairbairn sabía lo que su hijo habría querido. Donó su cerebro, médula espinal y líquido cefalorraquídeo al Banco de Cerebros de Cambridge del Hospital Addenbrooke. 

El profesor James Rowe, consultor de Yarham en Addenbrooke's y director del Centro de Cambridge para la Demencia Frontotemporal y Trastornos Relacionados, expresó su profunda gratitud por la decisión de la familia. Señaló que, mediante la donación de cerebro, Yarham continúa ayudando a los investigadores a comprender mejor la enfermedad, detectarla precozmente y buscar una cura. 

La donación de un cerebro afectado por DFT de inicio muy temprano es una oportunidad excepcional para los investigadores. Si bien las imágenes pueden mostrar qué partes del cerebro se han perdido, solo el tejido donado puede revelar por qué se produjo el daño: qué proteínas se acumularon, qué tipos de células resultaron más vulnerables y cómo la inflamación pudo haber contribuido a la destrucción. 

Fairbairn espera que la última contribución de su hijo evite que otras familias experimenten lo que la suya sufrió. Hizo hincapié en la crueldad de la demencia, señalando que, a diferencia de los pacientes con cáncer, que pueden lograr la remisión mediante tratamiento, quienes padecen demencia se enfrentan a una enfermedad sin cura y con opciones limitadas para frenar su progresión. 

La donación de cerebro transforma una tragedia personal en esperanza colectiva, impulsando el conocimiento científico que algún día podría conducir a tratamientos o prevención. Para las familias que estén considerando esta donación, hay más información disponible en sitio web AFTD. 

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